El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha quedado fuera de la ceremonia principal de entrega del trofeo del Mundial de fútbol en el MetLife Stadium de Nueva York. La FIFA mantuvo un protocolo estricto que reservó el protagonismo institucional en el césped al rey Felipe VI, quien sí bajó al terreno de juego junto a otros líderes internacionales y fue invitado por los jugadores a participar en la celebración.
Sánchez, que viajó a Estados Unidos con un importante despliegue, tuvo que seguir el acto desde el palco de autoridades. No participó en la imposición de medallas ni tuvo contacto directo con el trofeo, una imagen que el monarca sí protagonizó junto a la reina Letizia y sus hijas.

Esta situación no es inédita. En anteriores eventos deportivos internacionales, como la final de la Eurocopa, la UEFA también aplicó protocolos similares que priorizaron la representación de la Jefatura del Estado. La FIFA ha mantenido la misma línea en Nueva York, relegando al presidente del Gobierno al segundo plano.
El episodio ha generado comentarios en el ámbito político, donde la oposición interpreta la ausencia como un nuevo correctivo protocolario, mientras desde Moncloa se resta importancia al asunto y se subraya el apoyo institucional a la selección.
El caso vuelve a poner sobre la mesa las tensiones protocolarias entre el Gobierno y la Corona en actos de Estado y deportivos de alto nivel, en un contexto de creciente polarización interna.