En un debate especialmente áspero en el Congreso de los Diputados, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, lanzó duras acusaciones contra el líder de Vox, Santiago Abascal, al que reprochó estar en política “para forrarse” y “trincar” del erario público. Sánchez exigió transparencia sobre los salarios en Vox y denunció que el principal asesor de la formación cobra 26.700 euros mensuales.
Sánchez criticó los acuerdos de Vox con el PP en gobiernos autonómicos por no incluir ninguna medida de lucha contra la corrupción, transparencia o rendición de cuentas, pese a las más de 500 propuestas en otros ámbitos. Acusó a la ultraderecha de desmantelar oficinas antifraude y mecanismos de control en regiones donde gobierna con los populares.

El jefe del Ejecutivo denunció purgas internas en Vox contra quienes alertan de irregularidades, citando casos como Ortega Smith, Macarena Olona o Espinosa de los Monteros. Comparó la respuesta de Vox y PP —expulsar a los denunciantes— con la del PSOE, que según él expulsa a los corruptos.
Abascal había advertido de posibles fraudes electorales, algo que Sánchez calificó de “terraplanismo” y excusa anticipada ante la derrota. Defendió la limpieza de más de 40 procesos electorales celebrados desde 2018 y advirtió que Vox y sus socios pretenden una España “pequeña y vasalla”.
Este nuevo enfrentamiento entre Sánchez y Abascal pone de manifiesto la profunda brecha política y genera incertidumbre sobre si el clima de confrontación permitirá abordar con serenidad los desafíos del país o si seguirá enconando la vida parlamentaria.