La presencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en Nueva York con motivo de la final del Mundial de fútbol volvió a situarlo en el centro del debate político. El jefe del Ejecutivo viajó junto a los Reyes, la princesa de Asturias, la infanta Sofía y miembros del Gobierno en un amplio dispositivo oficial para asistir al encuentro entre España y Argentina.

Durante las horas previas al partido, diversos sectores críticos con el Ejecutivo difundieron mensajes en redes sociales asegurando que Sánchez podría ser recibido con protestas y abucheos por parte de algunos asistentes. También recordaron episodios anteriores ocurridos durante visitas internacionales del presidente, alimentando la expectativa sobre el ambiente que podría encontrarse en el estadio.
Desde el Gobierno no hubo declaraciones sobre estas previsiones, mientras que la agenda oficial se centró en la asistencia institucional a la final. El viaje estuvo marcado por un importante despliegue logístico y de seguridad, habitual en desplazamientos de las principales autoridades del Estado.

La atención política quedó así trasladada al escenario deportivo, donde la posible reacción del público hacia Pedro Sánchez volvió a convertirse en objeto de controversia, en paralelo al protagonismo de la selección española en una de las citas más importantes del fútbol internacional.