En un intenso debate en el Congreso de los Diputados, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, respondió con dureza al líder de Vox, Santiago Abascal, al que reprochó dedicar solo un minuto al accidente ferroviario reciente y utilizar el resto de su intervención para “esparcir odio, bulos e insultos”. Sánchez exigió a Abascal que revele su salario como presidente de Vox, después de denunciar que su principal asesor cobra 26.700 euros al mes.
El jefe del Ejecutivo desmintió varias afirmaciones de Abascal sobre migración, asegurando que las llegadas irregulares bajaron casi un 43% en 2025 y que los inmigrantes representan el 40% del empleo creado desde la reforma laboral. Criticó la teoría del “reemplazo” y defendió que los migrantes contribuyen a la economía en uno de los mejores momentos laborales de las últimas décadas.

Sánchez acusó a Vox de difundir desinformación sobre la tragedia ferroviaria, como supuestas alertas de Bruselas o retrasos en la respuesta de ADIF, y lamentó que el Partido Popular replicara algunos de esos bulos. También defendió la necesidad de regular las redes sociales para proteger la salud mental de los jóvenes frente a contenidos de odio y manipulación.
Abascal y Vox replicaron con críticas a la gestión del Gobierno y la amnistía, pero Sánchez insistió en que España es hoy referencia en derechos y bienestar, frente al aislacionismo y retrocesos que atribuye a la ultraderecha. El cruce refleja la profunda división en la Cámara.
Este enfrentamiento directo entre Sánchez y Abascal subraya la alta polarización parlamentaria y plantea si los debates seguirán centrados en la confrontación o podrán abordar con serenidad los problemas reales de los ciudadanos.