Sara Santolaya, periodista de Televisión Española, ha protagonizado una polémica intervención en redes sociales tras conocerse la condena a David Sánchez, hermano de Pedro Sánchez. La comunicadora ha cuestionado la sentencia, argumentando que se ha producido “sin pruebas” y en medio de una “cacería mediática”. Sus mensajes han generado un intenso debate y han sido interpretados como una defensa a ultranza del condenado.

La reacción de Santolaya ha sido rápidamente aprovechada por Podemos. El partido ha ridiculizado su postura recordando que fue Podemos quien destapó el caso en 2017, mucho antes de que se convirtiera en un escándalo político de primera magnitud. Fuentes de la formación han destacado la ironía de que una voz cercana al PSOE critique ahora lo que en su día señalaron desde la izquierda.
Según Santolaya, la instrucción judicial fue negligente y los testigos negaron irregularidades. Sin embargo, la sentencia de la Audiencia Provincial de Badajoz considera probada la prevaricación y ha impuesto nueve años de inhabilitación. Podemos ha utilizado este hecho para cuestionar la narrativa del Gobierno y de sus aliados mediáticos.
El cruce de acusaciones refleja la profunda división que genera este caso en el espectro político español. Mientras el PSOE y voces afines hablan de persecución, la oposición y parte de la izquierda alternativa exigen transparencia y responsabilidades. El episodio ha vuelto a situar el foco en las relaciones entre medios públicos y poder ejecutivo.

La polémica deja en evidencia las tensiones internas de la izquierda española. Con la condena ya en firme en primera instancia, el debate sobre el origen del escándalo y las reacciones institucionales continúa abierto. Queda por ver si este enfrentamiento entre antiguos aliados debilitará aún más la imagen del PSOE ante la opinión pública.