Durante la celebración de la victoria de la selección española en la final del Mundial en Nueva York, se vivió un instante de evidente incomodidad cuando el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se acercó a la infanta Sofía. La joven, visiblemente sorprendida por la proximidad, se echó bruscamente hacia atrás en un gesto que ha sido interpretado por muchos como un rechazo instintivo y que ha circulado ampliamente en redes sociales.
Las imágenes muestran al jefe del Ejecutivo intentando entablar conversación con la hija menor de los reyes, quien marcó distancias de forma inmediata. El momento ha generado un intenso debate en plataformas como X, donde miles de usuarios han compartido capturas y comentarios, algunos con tono humorístico y otros criticando la actitud del presidente.

Fuentes del Palacio de la Zarzuela han restado importancia al episodio, señalando que se trató de un gesto natural en un entorno de gran emoción y aglomeración. Desde Moncloa se ha calificado el asunto como “anécdota sin relevancia”, destacando el apoyo institucional a la selección.
El incidente se produce en un contexto de alta polarización política, donde cualquier interacción entre el Gobierno y la Corona es escrutada con lupa. Sánchez había viajado a Estados Unidos para asistir a la final y participar en los actos protocolarios junto a la familia real.
La selección española, con su segundo título mundial, ha devuelto la alegría a millones de aficionados. Las celebraciones en Cibeles y otras ciudades han demostrado, una vez más, el poder unificador del deporte más allá de las diferencias ideológicas. El foco, para la mayoría, sigue estando en el mérito de los jugadores y el cuerpo técnico.

Este tipo de momentos virales reflejan cómo en España cualquier gesto público de figuras institucionales se convierte rápidamente en materia de confrontación política. La infanta Sofía, que ha acompañado a sus padres en el evento, ha mantenido un perfil bajo, centrada en apoyar a la selección. El episodio, aunque menor, añade un capítulo más a la compleja relación entre el Ejecutivo y la Jefatura del Estado en actos de alto simbolismo.