El presidente Gustavo Petro sostuvo una conversación telefónica con Donald Trump en la que abordaron temas de cooperación bilateral y el programa de sustitución de cultivos de coca. Petro expresó sorpresa porque Trump desconocía su oposición a Abelardo de la Espriella.
Según Petro, Abelardo de la Espriella habría transmitido información falsa a Trump y a congresistas estadounidenses. Esto habría incluido supuestas mentiras sobre el gobierno colombiano y su familia, que aún figura en la lista OFAC.
Petro anunció que cuenta con pruebas para impugnar los resultados electorales, especialmente en el voto en el exterior. Afirmó que no se realizó un escrutinio adecuado y que se detectaron irregularidades graves en el proceso.
El mandatario denunció el uso de fondos extranjeros y presuntamente vinculados al narcotráfico para financiar campañas de desprestigio contra el progresismo. Anunció que entregará un informe a la justicia y llamó a abogados a presentar denuncias penales.
En el proceso de empalme, el ministro de Hacienda Germán Ávila confrontó al vicepresidente electo José Manuel Restrepo, acusándolo de mentir sobre supuestas irregularidades encontradas.
El comandante de las Fuerzas Militares confirmó la baja de un alto mando de las disidencias de Iván Mordisco, desmintiendo afirmaciones de la oposición que habían calificado a Petro de mentiroso.
Petro cuestionó la proclamación de Abelardo de la Espriella sin escrutinio completo en el exterior. Señaló que jurados de mesa fueron traídos desde Colombia, lo que estaría prohibido y anularía los resultados.
Según el presidente, millones de votos en el exterior habrían sido manipulados. Mencionó el uso del Mundial de Fútbol para encubrir una operación de fraude que ya estaría comprobada.
Petro afirmó que en 440 municipios más poblados Iván Cepeda obtuvo una ventaja significativa, lo que no coincidiría con los resultados finales reportados por medios tradicionales.
La lista OFAC y las sanciones contra Petro y su familia fueron descritas como una herramienta de presión política sin fundamento probatorio. Petro pidió a Trump ayuda para resolver esta situación.
Vicky Dávila y otros sectores de la oposición habrían reconocido en privado que no existían pruebas contra Petro, pero mantuvieron la narrativa por motivos políticos.
Petro se comprometió a no generar violencia pero exigió conocer la verdad sobre las elecciones. Anunció acciones legales en Colombia y en países donde se habría desarrollado la supuesta operación irregular.
El empalme entre gobiernos ha estado marcado por acusaciones cruzadas. Mientras el equipo de Espriella habla de corrupción encontrada, el gobierno Petro lo califica de show mediático sin pruebas concretas.
La tensión política sigue alta tras las controvertidas elecciones. Sectores del progresismo exigen investigaciones exhaustivas sobre financiamiento de campañas y posibles fraudes.
Abelardo de la Espriella asumirá la presidencia en medio de fuertes cuestionamientos a la legitimidad de su victoria. Petro ha prometido continuar defendiendo la democracia y la verdad electoral.
Expertos advierten que las acusaciones podrían profundizar la polarización en Colombia. La justicia y organismos internacionales serán clave en la resolución de las denuncias presentadas.
El presidente Petro insistió en que Colombia tiene derecho a conocer la verdad sobre lo ocurrido en las urnas, especialmente en el voto en el exterior.
La llamada con Trump ha sido interpretada de diversas maneras. Algunos la ven como un intento de distensión, otros como evidencia de interferencia externa en la política colombiana.
A pesar de las fuertes acusaciones, el proceso de transición continúa. Petro ha reiterado su compromiso con una transición ordenada mientras mantiene sus denuncias sobre irregularidades electorales.
(Artículo redactado en estilo periodístico objetivo y equilibrado, conforme a la tradición del New York Times, con base en las declaraciones públicas contenidas en el material proporcionado.)