La tertuliana Esther Palomera ha generado una fuerte controversia tras sus intervenciones en el programa Malas Lenguas de La 2 de RTVE, donde ha criticado duramente las actuaciones del juez Juan Carlos Peinado en la investigación contra Begoña Gómez, esposa del presidente Pedro Sánchez. Sus comentarios, en los que ha hablado de “violencia judicial” y ha puesto en duda medidas cautelares como la retirada del pasaporte, han provocado una oleada de reacciones en redes sociales, con numerosas voces exigiendo su salida de la televisión pública. El debate ha vuelto a situar en el centro la línea editorial de RTVE y el respeto a la separación de poderes.

En el espacio conducido por Jesús Cintora, Palomera ha defendido que las investigaciones contra Gómez, que incluyen contratos en la Universidad Complutense y el rescate de la empresa Her Europa, responden a una persecución con “saña” inédita en España. La periodista ha calificado de improcedentes algunas decisiones del magistrado, como la imposición de medidas cautelares antes de las vacaciones judiciales, argumentando que el riesgo de fuga es “remoto o remotísimo”. Asimismo, ha destacado la alta seguridad en eventos internacionales, como una cumbre en Ankara, para cuestionar la necesidad de tales restricciones.
Estas declaraciones se enmarcan en un contexto de creciente tensión entre el Gobierno y parte del Poder Judicial. Palomera ha señalado que el crédito de la justicia en España se encuentra en niveles bajos y ha criticado a “determinados jueces” que, a su juicio, politizan causas. Sus palabras han sido interpretadas por sectores de la oposición y parte de la audiencia como un ataque a la independencia judicial desde un medio financiado con fondos públicos. En paralelo, la presentadora ha defendido la posición del Ejecutivo, que considera las investigaciones como lawfare o guerra judicial.

La reacción en redes no se ha hecho esperar. Usuarios de distintas sensibilidades han inundado las plataformas con mensajes de rechazo, empleando expresiones como “qué sinvergüenza” y reclamando el despido inmediato de la colaboradora. Críticos argumentan que este tipo de intervenciones convierten la televisión estatal en una “trinchera” partidista, erosionando su credibilidad. Desde RTVE no ha trascendido por ahora una respuesta oficial, aunque el caso se suma a otros incidentes recientes que cuestionan el pluralismo en la corporación.
El episodio pone de manifiesto las profundas divisiones en la sociedad española sobre el caso Begoña Gómez y el rol de los medios públicos. Mientras unos ven en Palomera una voz necesaria que fiscaliza posibles abusos judiciales, otros exigen neutralidad estricta en RTVE y rechazan cualquier cuestionamiento a las instituciones. ¿Hasta qué punto pueden los tertulianos de televisión pública expresar opiniones controvertidas sin comprometer la imparcialidad que exige su función? El debate, lejos de cerrarse, amenaza con prolongarse en las próximas semanas.