En una intervención cargada de dureza durante el control al Gobierno en el Congreso, Pedro Sánchez respondió con contundencia a Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal, acusándoles de tolerar, beneficiarse y representar la corrupción en el Partido Popular y Vox. Sánchez denunció prácticas de difamación, filtraciones y pactos sin medidas anticorrupción, mientras defendió su mandato y la acción de la justicia. El debate volvió a enfrentar las acusaciones mutuas de falta de integridad en un tema que marca la agenda política española.

Sánchez centró sus críticas en Feijóo, al que acusó de usar la “máquina del fango” como en Galicia en 2009, con mentiras contra dirigentes socialistas que luego se demostraron falsas. Le reprochó anticipar filtraciones judiciales y prisión para socialistas, cuestionando cómo obtiene información protegida por secreto de sumario. “O predice el futuro o participa en prácticas ilegales”, afirmó, recordando los 30 casos abiertos contra el PP, con 148 implicados y más de 2.700 millones de euros presuntamente robados. Citó juicios próximos como Lezo, Taula o el caso del equipo económico de Rajoy y Aznar.
El presidente reprochó a Feijóo tolerar la corrupción actual en Madrid con Ayuso, contratos millonarios y la pareja de esta, y no actuar contra casos en Andalucía o Valencia. “El PP es un partido carcomido por la corrupción”, dijo, y advirtió que un Gobierno PP-Vox no limpiaría instituciones, sino que las llenaría de corruptos y retrocedería 50 años. Sánchez defendió esperar al final de su mandato y a que la justicia actúe contra todos, exmilitantes socialistas incluidos, para que los ciudadanos elijan con información completa.

Respecto a Abascal, Sánchez señaló la incomodidad de Vox ante la corrupción, ya que firma pactos con el PP sin incluir ninguna medida anticorrupción en más de 500 compromisos. Criticó la ausencia de transparencia en acuerdos autonómicos, la supresión de oficinas antifraude y el supuesto desvío de fondos. Acusó a la ultraderecha de purgar a quienes denuncian irregularidades internas en Vox, desde Ortega Smith a Olona o Espinosa de los Monteros, y de buscar “forrarse” con el erario público en lugar de regenerar.
Sánchez concluyó que Feijóo y Abascal representan el pasado y el regreso de la corrupción, mientras su Gobierno apuesta por la justicia y la transformación. Frente a bulos sobre fraude electoral, reivindicó los más de 40 procesos modélicos celebrados desde 2018. “No les vamos a dejar” construir una España autoritaria, afirmó, confiando en la Constitución y los votos ciudadanos en 2027. El choque deja abierta la batalla por la credibilidad y la regeneración democrática.