El expresidente catalán Carles Puigdemont ha presentado una denuncia ante la Comisión Europea contra el Gobierno español por la negativa del Tribunal de Cuentas a aplicar de forma inmediata la ley de amnistía. El movimiento ha generado un nuevo foco de tensión para el Ejecutivo de Pedro Sánchez en un momento especialmente delicado, cuando la estabilidad parlamentaria depende en gran medida del apoyo de Junts per Catalunya.

La denuncia llega en un contexto de alta presión política. Junts per Catalunya insiste en que no seguirá apoyando al Gobierno si no se cumplen todos los compromisos adquiridos con Cataluña. Fuentes cercanas a Puigdemont indican que la medida busca forzar una respuesta europea sobre la aplicación efectiva de la amnistía y denunciar lo que consideran una “paralización deliberada” por parte de ciertas instituciones españolas.
Desde Moncloa se ha restado importancia a la denuncia, recordando que la ley de amnistía fue aprobada por el Congreso y que su aplicación corresponde a los tribunales españoles. “España cumple con el Estado de derecho y con las obligaciones europeas”, han señalado fuentes gubernamentales. Sin embargo, el caso ha reavivado el debate sobre la amnistía y ha puesto de manifiesto las tensiones entre el Gobierno central y las demandas del independentismo catalán.
La oposición ha criticado duramente la gestión de Sánchez. “El precio político pagado para seguir en el poder es cada vez más alto”, han señalado desde el PP. Alberto Núñez Feijóo ha aprovechado el episodio para acusar al presidente de “ceder ante los independentistas” y de “debilitar las instituciones del Estado”.
Puigdemont, que se encuentra en Bélgica desde 2017, ha convertido la denuncia en un nuevo frente contra el Gobierno. Su posible regreso a España sigue siendo uno de los temas más sensibles de la legislatura. Fuentes cercanas al expresidente catalán indican que la amnistía “debe aplicarse de forma plena e inmediata” y que cualquier retraso es “inaceptable”.
El caso ha generado un intenso debate en el Congreso. Dirigentes de Junts han exigido explicaciones al Gobierno y han amenazado con retirar su apoyo si no se resuelve la situación. “La amnistía no puede ser un cheque en blanco que luego no se cumple”, ha afirmado un portavoz de la formación.
Desde el PSOE se ha defendido la legalidad de la amnistía y se ha recordado que su aplicación corresponde a los tribunales. “No vamos a interferir en la independencia judicial”, han señalado fuentes socialistas. Sin embargo, el retraso en la aplicación de la medida está generando malestar en las filas independentistas.

La Comisión Europea ha recibido la denuncia y analizará su contenido. Fuentes comunitarias indican que se estudiará si existe alguna vulneración de derechos fundamentales o del ordenamiento europeo. El caso podría complicar la relación entre España y Bruselas en un momento en el que Sánchez busca apoyo europeo para otros asuntos.
El episodio se suma a las tensiones que vive el Gobierno de Sánchez. Con las elecciones generales cada vez más cercanas, la situación en Cataluña sigue condicionando la estabilidad parlamentaria. La denuncia de Puigdemont mantiene alta la presión sobre el Ejecutivo y abre un nuevo frente de conflicto.
Analistas políticos coinciden en que el caso refleja las dificultades de Sánchez para gestionar las demandas independentistas. “La amnistía era una concesión para mantener el apoyo de Junts, pero ahora se ha convertido en un problema”, ha señalado un politólogo.

Mientras tanto, Puigdemont sigue desde Bélgica con atención el desarrollo de la denuncia. Su posible regreso a España podría tener un impacto significativo en el panorama político. “La amnistía debe ser real y efectiva”, ha insistido el expresidente catalán.
El caso ha generado un intenso debate en redes sociales. Miles de usuarios han opinado sobre la denuncia y sus posibles consecuencias. Mientras unos defienden la posición de Puigdemont, otros critican al Gobierno por “ceder ante los independentistas”.
La oposición ha pedido la comparecencia de Sánchez en el Congreso para explicar la situación. “El presidente debe dar cuentas de su gestión”, han señalado desde el PP. El PSOE ha rechazado la petición, recordando que la aplicación de la amnistía corresponde a los tribunales.
El futuro de la legislatura parece marcado por esta dinámica de confrontación constante. Con Feijóo endureciendo su ofensiva y Sánchez resistiendo con el apoyo de sus socios parlamentarios, la batalla por el relato político continúa. La denuncia de Puigdemont ante la Comisión Europea añade un nuevo capítulo a una historia que parece lejos de cerrarse.
La política española sigue siendo un tablero complejo donde las alianzas cambian rápidamente. La fractura en la derecha y la reorganización del progresismo marcan el inicio de una nueva fase. El tiempo dirá si Sánchez consigue estabilizar la situación o si la presión independentista termina complicando aún más su mandato.