Narbona pone la mano en el fuego por Sánchez y se desvincula de las cloacas: “Derivé a Leire Díez a Cerdán”

La presidenta del PSOE, Cristina Narbona, ha comparecido este miércoles ante la Comisión de Investigación del Senado sobre el caso Koldo para explicar su relación con la exmilitante Leire Díez, figura central de la presunta trama de cloacas que investiga la Audiencia Nacional.
En una sesión de casi tres horas, Narbona ha negado conocer en absoluto la existencia de una organización destinada a interferir en causas judiciales que afectan al partido y al Gobierno, ha insistido en que su trato con Díez fue exclusivamente profesional y ha asegurado que, cuando esta le ofreció información relevante, la derivó al entonces secretario de Organización, Santos Cerdán. La dirigente socialista ha cerrado filas con Pedro Sánchez, por quien ha declarado que “pondría la mano en el fuego” sin temor a quemarse, y ha defendido el legado de José Luis Rodríguez Zapatero.
Narbona ha relatado que conoció a Leire Díez en 2017, cuando esta era responsable de comunicación del PSOE en Cantabria, y que mantuvo con ella encuentros esporádicos de carácter profesional, incluidos cafés y comidas. Ha rechazado de forma rotunda haber actuado como su “madrina” o haber favorecido su acceso a puestos en empresas públicas como Correos o Enusa.
“Yo no he sido su madrina para nada”, ha subrayado ante las preguntas de los senadores. Respecto a los mensajes intercambiados el 24 de abril de 2024 —coincidiendo con la carta de Sánchez en la que anunciaba cinco días de reflexión—, la presidenta del partido ha explicado que Díez le habló de “información” y de la posibilidad de “reconducir” ataques, pero que ella interpretó esos términos como hechos desconocidos y no como operaciones de desestabilización judicial. Por ese motivo, la remitió a Cerdán, a quien consideraba el responsable competente dentro de la organización.

Según el relato de Narbona, Cerdán le comunicó posteriormente que la información carecía de interés, por lo que no profundizó en el asunto ni lo trasladó al presidente del Gobierno. La dirigente ha insistido en que desconocía por completo las decenas de reuniones que, según los informes de la Unidad Central Operativa (UCO), habrían mantenido Díez y Cerdán, muchas de ellas en la sede de Ferraz. Ha reiterado su confianza en que Sánchez no tuvo conocimiento de esas maniobras:
Él lo dice y yo le creo”. Al mismo tiempo, ha justificado que el PSOE no haya abierto todavía una investigación interna sobre los pagos vinculados a la trama —cifrados en torno a 188.000 euros según algunas informaciones judiciales— alegando que el partido prefiere esperar a que avance la instrucción para conocer “todos los hechos”.
En el mismo tono defensivo, Narbona ha negado la existencia de una “caja B” o de financiación ilegal en el PSOE y ha encapsulado los posibles comportamientos irregulares en “personas concretas que han abusado de la confianza depositada en ellos”. Ha reivindicado, además, el “enorme legado” de Zapatero y ha pedido evitar “juicios paralelos” mientras la Justicia investiga.
La comparecencia deja abierta la cuestión de si la estrategia de desvinculación personal y de atribución de responsabilidades a Cerdán será suficiente para contener el desgaste político que la trama de las cloacas sigue generando sobre la dirección socialista. La investigación judicial continúa y las próximas declaraciones y resoluciones determinarán si el relato presentado por la presidenta del partido se sostiene o si surgen nuevos elementos que obliguen a revisar las versiones oficiales.
