El programa Malas Lenguas Noche, emitido en La 2 de RTVE este sábado 11 de julio, vivió un momento de gran tensión cuando la periodista Marta Gómez Montero decidió abandonar el plató en directo, visiblemente emocionada y entre lágrimas, tras acusar al presentador Jesús Cintora de haberla humillado de forma reiterada. “Jesús, lo siento, no me vas a volver a humillar. Me siento absolutamente humillada”, declaró la colaboradora antes de quitarse el micrófono y marcharse del estudio, en un episodio que ha generado un intenso debate sobre el ambiente en la televisión pública y el trato a las voces discrepantes.

El incidente se produjo durante una tertulia sobre absentismo laboral cuando Cintora dio paso a Gómez Montero. La periodista, que ha participado habitualmente en el espacio, rompió a llorar y explicó que había “aguantado mucho tiempo” por razones económicas y familiares. “He aguantado por pagar las facturas, por mis hijos, pero ya no aguanto más”, afirmó con voz quebrada. En un momento especialmente llamativo, sentenció: “Prefiero comer mierda” antes de abandonar el set, dejando un silencio incómodo entre los presentes, entre los que se encontraba la también tertuliana Esther Palomera. Cintora reaccionó con frialdad: “Ha decidido irse Marta Gómez Montero. Ella sabrá, ella sabrá”, sin mostrar mayor empatía en ese instante.
Gómez Montero denunció un trato denigrante y falta de equilibrio en el programa, donde se sentiría ninguneada por no alinearse plenamente con ciertas líneas editoriales. El suceso ha puesto el foco en las dinámicas internas de RTVE, una cadena pública que debe garantizar pluralidad y respeto profesional. Fuentes cercanas al programa han señalado que se trataba de un gesto de Cintora para que no hablara por lo bajo, pero la colaboradora lo vivió como una nueva humillación en una cadena de situaciones previas. Palomera admitió que el encontronazo había dejado “muy mal cuerpo” a todos los presentes, mientras que Cintora intentó posteriormente restar importancia al asunto y justificarlo como una cuestión de normas básicas de educación en antena.

El presidente de RTVE ha roto su silencio tras el incidente, reconociendo que “no bastan las disculpas en privado” y subrayando la necesidad de abordar el malestar interno. Cintora, conocido por su estilo directo y su cercanía al actual Gobierno, ha pedido disculpas públicas y ha invitado a la periodista a regresar, calificándola como “una buena profesional”. Sin embargo, el episodio ha reavivado críticas sobre la supuesta parcialidad en determinados espacios de la corporación pública, donde voces críticas con el Ejecutivo de Pedro Sánchez aseguran sentirse presionadas o marginadas. Gómez Montero, por su parte, ha puesto de manifiesto las dificultades que enfrentan muchos periodistas para conciliar su independencia con la precariedad laboral.
Este abandono en directo refleja tensiones más profundas en el panorama mediático español, donde la polarización política impregna incluso los formatos de debate televisivo. Mientras unos ven en el gesto de Gómez Montero un acto de dignidad ante un trato inaceptable, otros lo interpretan como una reacción desproporcionada en un entorno de alta exigencia. El caso obliga a reflexionar sobre los límites del pluralismo en RTVE y el bienestar de sus colaboradores. ¿Puede la televisión pública convertirse en un espacio donde las discrepancias se gestionen sin generar humillaciones personales? La respuesta a esta pregunta marcará, sin duda, el futuro de programas como Malas Lenguas y la credibilidad de la cadena estatal