El expresidente del Gobierno Mariano Rajoy ha provocado una tormenta diplomática y mediática en Francia con una columna publicada en El Debate en la que analiza el buen momento de la selección francesa de fútbol, a la que describe como “de altísimo nivel, eso sí, sin franceses”. Las palabras del exdirigente popular, emitidas a pocos días de la semifinal del Mundial 2026 entre España y Francia, han sido calificadas de “inaceptables” y “aberrantes” por el Ejecutivo de Emmanuel Macron, reavivando el debate sobre identidad nacional, inmigración y multiculturalismo en el país vecino.

El ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, ha sido uno de los primeros en reaccionar, condenando las declaraciones como absolutamente inaceptables y ajenas a la realidad de una República que integra a ciudadanos de orígenes diversos. Ministros, dirigentes socialistas, comunistas y hasta representantes del centro-derecha se han sumado a las críticas, acusando a Rajoy de alimentar discursos racistas o xenófobos. El presidente Pedro Sánchez ha llegado a calificar las palabras de “xenófobas” y ha señalado que avergüenzan a España. Desde la Embajada francesa en Madrid se ha recordado que los 26 convocados poseen nacionalidad francesa y que la mayoría nacieron en el país.
En España, la reacción ha sido más dividida. Numerosos usuarios en redes sociales han expresado apoyo a Rajoy, interpretando sus comentarios como una reflexión legítima sobre la composición de la selección gala, donde muchos jugadores tienen raíces en antiguas colonias africanas o el Caribe. Para estos sectores, el expresidente ha verbalizado un debate que Francia lleva décadas evitando por corrección política. Otros, sin embargo, han criticado el tono de la columna por considerarlo simplista y potencialmente incendiario en plena rivalidad deportiva. La frase ha reavivado, además, la histórica rivalidad entre ambos países, tanto en lo deportivo como en lo político y económico.

Rajoy, habitual columnista deportivo en sus apariciones públicas, no ha rectificado. Sus palabras coinciden con un momento en que Les Bleus lideran el ranking FIFA y aspiran a su tercer Mundial consecutivo, con figuras como Kylian Mbappé al frente. El cruce del próximo 14 de julio en semifinales añade tensión: para muchos españoles, el comentario sirve como respuesta a actitudes de superioridad percibidas desde París en diversos ámbitos. En Francia, sin embargo, la polémica ha unido a gran parte del arco político en su rechazo, con llamadas incluso a acciones legales contra el exmandatario.
El incidente ilustra cómo el deporte sigue siendo un espejo de tensiones identitarias más profundas en Europa. Mientras Francia defiende su modelo republicano inclusivo, voces críticas como la de Rajoy cuestionan sus resultados en términos de cohesión nacional. ¿Contribuirá esta polémica a enrarecer aún más el ambiente antes del partido o servirá, por el contrario, como motivación extra para ambos equipos? La respuesta se dirimirá sobre el césped, pero el debate sobre identidad y fútbol traspasará con creces la semifinal.