El periodista Jesús Cintora ha puesto el foco sobre las contradicciones del Partido Popular en materia de acoso sexual, al sacar a la luz varios casos de presunto acoso y presiones a las víctimas mientras el PP cargaba duramente contra el PSOE por cuestiones similares. Durante su programa, Cintora expuso audios, capturas de pantalla y testimonios que implican a dirigentes populares, señalando un supuesto patrón de silencio y encubrimiento dentro del partido. El caso más grave afecta al alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce, histórico dirigente del PP, suspendido de militancia pero que continúa ejerciendo como alcalde y senador.

Según las informaciones conocidas, tres concejalas del PP denunciaron comportamientos inapropiados por parte de Landaluce, incluyendo presuntos tocamientos y comentarios machistas, hechos que quedaron reflejados en un grupo de WhatsApp. Tras hacerse públicos esos mensajes, dos de las denunciantes se retractaron. Sin embargo, la tercera, Laura Ruiz, habría recibido fuertes presiones por parte del dirigente provincial del PP Marcos Borrego, quien supuestamente intentó convencerla de firmar ante notario una declaración en la que reconociera sufrir un supuesto “desequilibrio mental”, con el objetivo de desacreditar su testimonio y reforzar la defensa del alcalde investigado. Los audios publicados por El Correo de Andalucía mostrarían esos intentos de inducir la retractación.
Cintora denunció el evidente doble rasero del Partido Popular. Mientras Alberto Núñez Feijóo y Dolors Montserrat exigían responsabilidades al Gobierno de Pedro Sánchez y llevaban el caso del PSOE al Parlamento Europeo calificándolo de “estercolero moral”, en el propio PP afloraban denuncias similares en Andalucía y Extremadura. En Navalmoral de la Mata, otra concejala habría sido instada por un dirigente popular a “aguantar” las actitudes machistas del alcalde y guardar silencio. Para el periodista, estos episodios reflejan la falta de protocolos eficaces para proteger a las víctimas y una tendencia a minimizar o encubrir los hechos cuando afectan a miembros del propio partido.

El debate también puso de manifiesto un problema que trasciende a una sola formación política: el machismo, el abuso de poder y la cultura del silencio que todavía persisten en distintas organizaciones políticas españolas. Cintora recordó que, pese a los errores cometidos en la gestión del caso Salazar, el PSOE ha implantado un protocolo contra el acoso, mientras que otros partidos siguen mostrando importantes carencias en este ámbito. Las presiones sobre las víctimas por motivos de carrera política o de lealtad partidista continúan siendo uno de los principales obstáculos para combatir estas conductas.
Este nuevo escándalo llega en un momento especialmente delicado para el Partido Popular, inmerso en una estrategia de confrontación política basada en exigir ejemplaridad al Gobierno. Queda por ver si Feijóo ofrecerá las mismas explicaciones que reclamaba al Ejecutivo de Sánchez o si el partido optará por cerrar filas en torno a sus dirigentes. Más allá de la batalla política, el verdadero desafío para todas las formaciones pasa por aplicar protocolos eficaces, garantizar una protección real a las víctimas y mantener una política de tolerancia cero frente a cualquier abuso de poder. Solo así la política española podrá recuperar la confianza de los ciudadanos.