Zapatero acorrala al PP y Vox en el Senado: “¿Usted cree que esto es tolerable?”

José Luis Rodríguez Zapatero ha respondido con contundencia en la comisión del Senado a las acusaciones del Partido Popular y Vox sobre sus actividades privadas y su relación con Venezuela. El expresidente del Gobierno ha calificado de “injuria” y “calumnia” las afirmaciones de Alberto Núñez Feijóo y otros dirigentes populares, quienes le atribuyen “negocios turbios” con el régimen de Nicolás Maduro y la presunta revelación de información a investigados para que borraran pruebas. Zapatero ha defendido que su trabajo como consultor es “privado, legítimo, contrastado y facturado”, y ha preguntado a los parlamentarios de la oposición si consideran tolerable que el líder de la oposición acuse a un expresidente de dar un “chivatazo” amparándose en la inmunidad parlamentaria.

Durante su intervención, Zapatero ha recordado que Feijóo anunció su convocatoria a la comisión tras una información periodística y elevó a categoría de criminalización una actividad que, según él, nunca ha sido cuestionada por la Agencia Tributaria ni por ningún organismo oficial. Ha rechazado de plano haber mantenido negocios sucios con Maduro y ha insistido en que las acusaciones de enriquecimiento o de intermediación ilícita carecen de pruebas. “Ustedes tienen que demostrar que yo he hecho algo. No yo demostrar mi inocencia”, ha reclamado, en alusión a lo que denominó “probatio diabólica”. También ha ironizado con las referencias a sus “cejas” y ha afirmado que la campaña de desprestigio busca, desde julio de 2023, que deje de apoyar al Gobierno de Pedro Sánchez.
El expresidente ha negado haber tenido relación contractual directa con la aerolínea Plus Ultra y ha aclarado que su labor se limitaba a informes geopolíticos a través de una consultora. Respecto a posibles vuelos en aviones de PDVSA, ha reconocido que en alguna ocasión pudo viajar en aeronaves vinculadas a la empresa estatal venezolana en el contexto de sus gestiones de mediación, pero ha rechazado cualquier interpretación de lucro o comisionismo. Ha acusado a la portavoz del PP en el Senado y a otros intervinientes de convertir la comisión en un escenario de difamación permanente y ha sostenido que su trayectoria pública y privada se ha desarrollado “con decencia y respeto a la legalidad”.

La comparecencia ha estado marcada por un tono de enfrentamiento constante. Zapatero ha interrumpido en varias ocasiones a los senadores del PP y Vox para rechazar lo que consideraba preguntas fuera del objeto de la comisión o formuladas con intención de hostigamiento. Al finalizar, ha lanzado un mensaje político claro: sabe lo que buscan sus adversarios, pero “ganaré”. La sesión deja abierto el debate sobre los límites de la crítica política cuando se formula desde la inmunidad parlamentaria y sobre el uso de las comisiones de investigación como herramienta de desgaste contra figuras del pasado reciente.
La confrontación entre Zapatero y la derecha en el Senado no cierra el capítulo de las sospechas que pesan sobre su actividad privada posterior a 2011. Mientras el expresidente insiste en la legitimidad de su trabajo y denuncia una campaña de calumnias, el PP y Vox mantienen que existen indicios suficientes para seguir investigando. El resultado de esta batalla política y mediática dependerá, en gran medida, de si las acusaciones logran trasladarse del terreno de la denuncia parlamentaria al de las pruebas documentales y judiciales.