Abelardo de la Espriella, bajo la sombra de una investigación en EE.UU. por su pasado como abogado de Alex Saab

El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, afronta el escrutinio de una posible investigación federal en Estados Unidos relacionada con su etapa como abogado penalista en Miami, según un reportaje del New York Times y las pesquisas del periodista Gerardo Reyes para Univisión. Fuentes familiarizadas con los hechos aseguran que De la Espriella se reunió a finales de 2021 con un fiscal federal para indagar si el Gobierno estadounidense lo investigaba. El fiscal, según esas fuentes, le respondió que, de existir material incriminatorio, se lo haría saber mediante una acusación formal. El entorno del presidente electo niega que haya sido investigado o acusado de ningún delito.
Durante su residencia en Miami, De la Espriella representó a clientes acusados de narcotráfico y lavado de dinero. Uno de sus clientes más destacados fue Alex Saab (también referido como Alex SAP), empresario colombiano señalado por las autoridades estadounidenses como testaferro de Nicolás Maduro y acusado en 2019 de blanquear fondos procedentes de la corrupción en Venezuela. Saab obtuvo un indulto del presidente Joe Biden en 2023 como parte de un canje de prisioneros. Según el reportaje, las transferencias de dinero investigadas por el FBI y la DEA entre 2017 y 2018 se destinaron, al menos en parte, al pago de abogados de Saab, aunque los beneficiarios finales no han sido identificados públicamente en los documentos desclasificados.

El periodista Gerardo Reyes ha documentado que José Luis Hernández, alias “Boliche”, colaborador cercano de De la Espriella y asiduo visitante de su oficina en Coral Gables, fue acusado de lavar dinero de Saab. Hernández colaboró con el FBI e implicó a otras personas en la operación. En un memorando de la Fiscalía de Nueva York se menciona que el dinero se transfirió a abogados de Saab, pero los nombres de quienes recibieron las mayores cantidades aparecen tachados, una práctica que, según expertos, puede indicar una investigación en curso o la protección de fuentes confidenciales. De la Espriella ha sostenido que su representación de Saab se limitó al periodo 2013-2019 y que su conducta profesional ha sido “absolutamente impecable”.

La preocupación en torno al caso radica en la posibilidad de que Alex Saab, llamado a juicio en Florida, aporte información sobre el movimiento de fondos y las autorizaciones que, según algunas versiones, habría dado su entonces abogado. Congresistas y analistas colombianos han señalado que una eventual cooperación de Saab podría generar presiones judiciales o políticas sobre el presidente electo. La oficina de De la Espriella ha rechazado de plano estas insinuaciones y ha insistido en que nunca fue investigado ni acusado por los hechos mencionados.
El reportaje del New York Times y las revelaciones de Univisión sitúan el pasado profesional del presidente electo en el centro del debate político colombiano e internacional. Mientras su equipo defiende la limpieza de su trayectoria, las fuentes anónimas y los documentos judiciales estadounidenses mantienen abiertas interrogantes sobre el alcance real de aquellas pesquisas. La evolución del proceso contra Alex Saab y cualquier nueva actuación de la Fiscalía federal determinarán si las sospechas se disipan o si el presidente electo de Colombia deberá afrontar un nuevo frente judicial más allá de sus fronteras.