La posible ausencia de Pedro Sánchez en la final del Mundial de Fútbol 2026, que disputará España en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, ha generado un intenso debate político. El presidente del Gobierno aún no ha confirmado su asistencia al partido, escudándose en un viaje oficial a Argelia previsto para el día siguiente, aunque críticos lo interpretan como un intento de evitar protestas en un estadio con más de 70.000 espectadores.

En los últimos años, Sánchez ha reducido su presencia en actos masivos donde existe riesgo de abucheos, especialmente en eventos deportivos de gran repercusión. La oposición considera que el jefe del Ejecutivo teme una situación incómoda ante figuras como Donald Trump y Javier Milei, que también podrían estar presentes.
Por el contrario, la Familia Real sí asistirá al completo: los Reyes Felipe VI y Letizia, junto a la princesa Leonor y la infanta Sofía, en una imagen histórica. También viajará la ministra de Deportes, Pilar Alegría.

La decisión ha sido criticada por restar valor institucional a un hito deportivo para España. Mientras La Moncloa mantiene la agenda argelina, la ausencia de Sánchez en la final del Mundial se percibe como una muestra de debilidad ante el posible rechazo ciudadano. El episodio añade tensión a la ya polarizada escena política española.