El tertuliano Javier Aroca ha vuelto a generar un intenso debate en el programa Malas Lenguas de TVE al cuestionar abiertamente el comportamiento de ciertos sectores de la judicatura y, en particular, la actuación del magistrado Juan Carlos Peinado en la instrucción del caso Begoña Gómez, esposa del presidente Pedro Sánchez. Aroca no ha ocultado su malestar ante lo que considera una interferencia indebida del poder judicial en otros ámbitos del Estado y ha alertado sobre el riesgo de romper el delicado equilibrio institucional.
En una intervención especialmente incisiva, Aroca ha señalado que algunos magistrados parecen situar el poder judicial por encima del legislativo y del ejecutivo. “Eso equivale a faltar a las reglas básicas de la convivencia institucional y a subvertir el orden constitucional”, ha afirmado. El tertuliano ha puesto como ejemplo las manifestaciones de jueces y fiscales vestidos con toga contra leyes que aún no habían sido aprobadas. “Esa acción representa una interferencia indebida en el trabajo del poder legislativo”, ha insistido.
El foco de su crítica se ha centrado en el magistrado Juan Carlos Peinado, instructor del caso Begoña Gómez. Tras el regreso de la investigada desde Londres, donde asistió a la graduación de su hija, Peinado exigió pruebas adicionales sobre el uso del pasaporte. Aroca ha calificado esta exigencia de “desproporcionada” y “difícil de entender” en esta fase del procedimiento. “Existe constancia fotográfica del viaje. ¿Qué más se necesita?”, ha cuestionado.

El tertuliano se ha mostrado estupefacto ante lo que ha descrito como un posible acto de “histrionismo” o el “canto del cisne” de una instrucción que, a su juicio, presenta rasgos anómalos o incluso irregulares. Aroca ha lamentado que nadie se atreva a calificar con precisión lo que está ocurriendo en esta causa y ha advertido sobre la percepción de una “doble velocidad” en la Justicia española.
“Cuando se trata de ciertos casos, la Justicia actúa con una celeridad y contundencia que no se ve en otros”, ha señalado Aroca. El colaborador ha insistido en la necesidad de mantener el respeto mutuo entre los poderes del Estado y ha recordado que la separación de poderes es uno de los pilares de la democracia.
Sus intervenciones en Malas Lenguas han generado una oleada de reacciones en redes sociales. Mientras unos aplauden su valentía al cuestionar el poder judicial, otros le acusan de “atajar” a la Justicia y de defender al Gobierno. El debate ha trascendido el programa y ha llegado a tertulias y medios de comunicación de todo el espectro ideológico.
Fuentes jurídicas consultadas por este medio han señalado que la instrucción del caso Begoña Gómez sigue su curso y que el magistrado Peinado actúa dentro de los márgenes legales. Sin embargo, reconocen que la exigencia de nuevas pruebas ha generado sorpresa en algunos sectores judiciales.
Desde el PSOE se ha valorado positivamente la intervención de Aroca. “Es necesario que voces independientes denuncien los excesos”, han señalado fuentes socialistas. Desde la oposición, sin embargo, se ha criticado al tertuliano por “atacar” a la Justicia cuando esta investiga al entorno del presidente.
El caso Begoña Gómez sigue siendo uno de los más mediáticos del momento. La esposa del presidente está investigada por presuntos delitos de tráfico de influencias y corrupción. El magistrado Peinado ha sido especialmente activo en la instrucción, lo que ha generado tanto elogios como críticas.
Javier Aroca, conocido por su estilo directo y su independencia, ha consolidado su posición como una de las voces más incómodas de la televisión pública. Sus intervenciones en Malas Lenguas suelen generar debate y han convertido el programa en uno de los más seguidos de TVE.

El tertuliano ha cerrado su intervención con una reflexión más amplia. “La Justicia debe ser igual para todos. Cuando se percibe que hay una doble vara de medir, la confianza en las instituciones se erosiona”, ha afirmado. Aroca ha insistido en la necesidad de preservar el equilibrio entre los poderes del Estado y ha advertido que cualquier exceso puede tener consecuencias graves para la democracia.
El debate sobre la independencia judicial y la percepción de politización de la Justicia sigue abierto. Mientras unos defienden la actuación del magistrado Peinado como un ejemplo de rigor, otros ven en el caso un ejemplo de lawfare o guerra judicial.
La intervención de Aroca ha reavivado el debate sobre los límites del poder judicial y la necesidad de mantener la separación de poderes. En un momento de alta polarización política, voces como la del tertuliano se convierten en termómetro de la opinión pública.
El caso Begoña Gómez y la instrucción del juez Peinado seguirán marcando la agenda política y mediática en las próximas semanas. Mientras tanto, Javier Aroca ha vuelto a demostrar que en televisión pública aún hay espacio para opiniones incómodas y debates sin filtros.