Bildu se enfurece por los cánticos de “¡Viva España!” en el chupinazo de Tudela
El inicio de las fiestas de Santa Ana en Tudela ha vuelto a generar una intensa polémica política en Navarra. La coalición Bildu ha exigido explicaciones tras los cánticos de “¡Viva España!” y la interpretación del popular tema de Manolo Escobar durante el chupinazo, el acto que da el pistoletazo de salida a las celebraciones. La formación abertzale considera que estos gestos representan una provocación y una falta de respeto al pluralismo lingüístico y cultural de la comunidad foral.

Según fuentes de Bildu, la inclusión de “¡Que viva España!” en el programa oficial o su difusión espontánea entre el público supone una “instrumentalización política” de unas fiestas que deberían ser de todos los ciudadanos. La formación ha reclamado a las autoridades locales y forales que aclaren si se trató de una decisión institucional o de una iniciativa popular, y ha pedido que se garantice un ambiente inclusivo en las próximas celebraciones. “No se puede convertir un acto festivo en un altavoz de nacionalismo español excluyente”, han señalado dirigentes de la coalición.
Desde el Ayuntamiento de Tudela y sectores del Partido Popular y UPN se ha defendido la espontaneidad de los cánticos. Argumentan que “¡Viva España!” forma parte del repertorio tradicional de muchas fiestas populares y que restringirlo equivaldría a censurar la libertad de expresión de los vecinos. Manolo Escobar, cuya canción se ha interpretado durante décadas en distintos puntos de España, es visto por estos grupos como un símbolo cultural ajeno a cualquier confrontación política actual. La polémica, insisten, solo surge cuando se intenta imponer un relato único sobre la identidad navarra.
El cruce de declaraciones ha reabierto el eterno debate sobre símbolos y convivencia en Navarra. Mientras Bildu habla de “imposición” y “falta de respeto”, la derecha y parte del centro defienden que las fiestas deben reflejar la pluralidad real de la sociedad, incluida la identidad española de muchos ciudadanos. En redes sociales, el episodio se ha convertido en un nuevo campo de batalla, con acusaciones cruzadas de intolerancia y de “paranoia nacionalista”.
Más allá de la bronca política, las fiestas de Santa Ana continúan su curso con una alta participación ciudadana. Tudela, como tantas localidades navarras, vive estos días entre la tradición, la alegría popular y la inevitable tensión política que acompaña a cualquier gesto simbólico. ¿Se trata de un simple canto festivo o de un nuevo episodio de polarización identitaria? La respuesta, una vez más, depende del prisma desde el que se mire.