Pablo Iglesias pierde el juicio contra Ana Rosa por las residencias: el juez da la razón a la presentadora

Nuevo revés judicial para Pablo Iglesias. Un juez ha dado la razón a Ana Rosa Quintana, a Mediaset y al director de su programa en la demanda que el exvicepresidente del Gobierno presentó por unas declaraciones sobre la gestión de las residencias de ancianos durante la pandemia. La sentencia supone un duro golpe para el exlíder de Podemos, que durante años ha responsabilizado a Isabel Díaz Ayuso de las muertes en las residencias madrileñas.
La resolución concluye que la opinión expresada por Ana Rosa estaba sustentada en información proporcionada por el propio Gobierno del que Iglesias formaba parte. El magistrado estima que las palabras de la presentadora constituyen un juicio de valor realizado en un espacio editorial y que estaban apoyadas en declaraciones e informaciones difundidas por el Ejecutivo durante los primeros meses de la pandemia. “La justicia ha dado la razón a este programa tras la denuncia de Pablo Iglesias. El juez estima que la opinión estaba construida en base a la información dada por el propio equipo de gobierno. Es decir, que hemos ganado a Pablo Iglesias”, ha celebrado Quintana en directo.

El tribunal sostiene además que el escrito remitido por Iglesias no buscaba una verdadera rectificación, sino rebatir y replicar la opinión crítica de la presentadora. Como consecuencia, ni Ana Rosa Quintana, ni Mediaset ni el director del programa tendrán que rectificar ni indemnizar al exvicepresidente. Al contrario, la sentencia impone a Pablo Iglesias el pago de las costas judiciales.
Este batacazo judicial cierra un procedimiento que el propio Iglesias había utilizado durante años para señalar exclusivamente a Ayuso por la gestión de las residencias. Ahora, la justicia avala que aquella actuación también podía ser objeto de una crítica legítima basada en las informaciones oficiales de la época. El exdirigente de Podemos se ve obligado a asumir el coste del proceso y a tragar, una vez más, sus propias palabras.