El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, asistió a la final del Mundial de fútbol en el MetLife Stadium de Nueva York, pero no participó en la ceremonia de entrega del trofeo sobre el césped. La FIFA reservó la representación institucional de España al rey Felipe VI, quien sí bajó al terreno de juego y compartió el momento con los jugadores campeones.
Mientras Infantino, Trump y otros líderes internacionales ocuparon posiciones destacadas, Sánchez siguió el acto desde el palco de autoridades. La selección invitó al monarca y a la familia real a celebrar con ellos, imágenes que han dado la vuelta al mundo.

No es la primera vez que ocurre. En la final de la Eurocopa 2024, la UEFA aplicó un protocolo similar, situando al rey como principal representante español.
Fuentes protocolarias explican que en eventos deportivos de esta magnitud, la Jefatura del Estado suele ocupar el rol principal en las ceremonias oficiales. Desde Moncloa se ha restado importancia al asunto, destacando el apoyo institucional a la selección.

El episodio ha generado comentarios en redes y medios, reflejando las tensiones protocolarias entre Gobierno y Corona en actos de Estado. La selección española regresó como campeona del mundo, uniendo a millones de aficionados más allá de las diferencias políticas.