
Capítulo 2: Secretos enterrados vivos
La tapa se abrió completamente, y un grito rompió el silencio.
Debajo del cuerpo de Emily… había otra persona.
Un hombre.
Atado.
Su rostro pálido.
Pero lo más aterrador—
Su pecho… se movía.
— ¡Está vivo! — gritó Michael.
El pánico estalló.
Movieron el cuerpo de Emily.
Cortaron las cuerdas.
El hombre tosió violentamente, llenando sus pulmones de aire como si regresara de la muerte.
— Ayúdenme…
La madre de Emily permanecía inmóvil.
Sin expresión.
Observando.
Como si ya lo supiera.
Capítulo 3: El hombre bajo el ataúd
El hombre era Daniel Brooks.
Un empresario.
Y el amante secreto de Emily.
Habló temblando:
— Ella no murió por un accidente…
— ¿Quién fue? — exigió Michael.
Daniel temblaba:
— Su… madre…
Todas las miradas se dirigieron a la mujer de negro.
Ella permaneció tranquila.
— ¿Mataste a tu propia hija? — susurró alguien.
Ella sonrió.
Una sonrisa helada.
— No. La salvé.

Capítulo 4: La verdad enterrada
Habló con calma, como narrando una historia:
Emily descubrió el secreto de Daniel.
No era solo su amante.
Era un estafador que engañaba a mujeres jóvenes ricas.
Cuando Emily quiso irse, él no la dejó.
Esa noche discutieron.
Emily… no murió de inmediato.
Fue golpeada.
Abandonada.
Su madre la encontró… aún respirando.
— Todavía respiraba — dijo, con la voz quebrándose por primera vez — pero demasiado débil.
No hubo tiempo para hospital.
No hubo tiempo para salvarla.
Solo para vengarse.
Encerró a Daniel en el ataúd.
Junto a su hija.
— Quería que sintiera… cada segundo de ser enterrado vivo.
Capítulo 5: El último golpe
Llegó la policía.
Daniel fue llevado al hospital.
La madre fue arrestada.
Pero antes de ser esposada, miró el ataúd por última vez.
Una lágrima cayó.
— Siempre le tuvo miedo a la oscuridad.
Michael se quedó inmóvil.
Mirando el ataúd.
Y entonces—
Lo escuchó.
Un sonido leve.
“Toc… toc…”
Se giró.
— ¿Lo oyeron?
Nadie respondió.
Pero el sonido volvió.
Desde dentro del ataúd.
Aunque…
Estaba vacío.
Y desde ese día, nadie se atreve a acercarse a la tumba de Emily Carter después del anochecer.
Porque dicen…
Que alguien…
Sigue intentando golpear desde dentro.