Ferran Torres y Alex Baena, en el centro de la polémica: Sánchez y el PSOE en el ojo del huracán tras el Mundial 2026

Las celebraciones por el triunfo de España en el Mundial 2026 han dejado un reguero de polémicas políticas. Ferran Torres y Alex Baena se han convertido en protagonistas involuntarios de un enfrentamiento entre el Gobierno de Pedro Sánchez y parte de la opinión pública, con acusaciones cruzadas de persecución y falta de respeto institucional.
Ferran Torres, con su gorra reivindicando “Hagamos España grande de nuevo”, y Alex Baena, con un saludo protocolario calificado de frío hacia Sánchez, han sido objeto de intensos debates. La oposición denuncia que el Ejecutivo ha activado una “cacería” contra ambos futbolistas, mientras el PSOE lo niega y exige respeto a las instituciones.
El entorno de Ferran Torres ha desmentido públicamente acusaciones de especulación inmobiliaria. “Se han inventado que es un maquiavélico empresario inmobiliario”, han señalado fuentes cercanas al jugador. Un mural en su honor en Barcelona fue vandalizado con mensajes contra España, lo que ha avivado la polémica.

Alex Baena, por su parte, se ha visto envuelto en críticas tras su actitud en un acto institucional. El PSOE de Roquetas de Mar, su localidad natal, ha calificado su comportamiento de “inadmisible desplante” y ha exigido “más respeto” al presidente del Gobierno. Pese a ello, el Ayuntamiento planea nombrarle hijo predilecto.
La ministra Diana Morant ha comparado los posibles gobiernos del PP con Vox a los de Hitler, generando rechazo incluso en sectores progresistas. “Se equivoca, pero está dibujando un camino que se parece cada vez más a esos gobiernos criminales”, ha afirmado.
Mientras tanto, el caso Zapatero sigue condicionando la agenda política. El expresidente ha concedido una entrevista en TVE en la que ha defendido su inocencia y ha calificado las joyas encontradas como “un regalo de cortesía personal de hace muchos años”, sin uso ni destino patrimonial.
Sus explicaciones no han convencido a la oposición. Vox y PP exigen claridad judicial y señalan contradicciones en las versiones iniciales. La empresa de las hijas de Zapatero, What The FAP, también está bajo investigación, con pagos cuestionados según declaraciones de Julio Martínez.
Yolanda Díaz ha sido propuesta como directora general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Pedro Sánchez ha destacado su compromiso con los derechos laborales. Pablo Iglesias ha ironizado diciendo que será “la afiliada de Comisiones Obreras mejor pagada de la historia”.
En las calles, especialmente en País Vasco, Cataluña y Navarra, se han registrado incidentes durante las celebraciones del Mundial. Agresiones a jóvenes por llevar camisetas o banderas de España han generado alarma. “El miedo vuelve a reinar”, denuncian testigos.


El Gobierno mantiene que se trata de hechos aislados y defiende la presunción de inocencia en todos los casos. La oposición, sin embargo, acusa a Sánchez de “mirar para otro lado” cuando los agresores son afines a su bloque y de endurecer la respuesta contra rivales políticos.
Ferran Torres y Alex Baena se convierten así en símbolos de una España dividida. Sus gestos han sido utilizados por unos y otros para alimentar narrativas enfrentadas sobre patriotismo, respeto institucional y libertad de expresión.

El Ejecutivo insiste en que no existe ninguna persecución y que las inspecciones fiscales, si se producen, seguirán cauces normales. Los futbolistas, por su parte, cuentan con apoyo popular y legal para defenderse.
La polémica llega en un verano marcado por escándalos judiciales y tensiones territoriales. Mientras Sánchez intenta cerrar filas, la oposición ve en estos casos una oportunidad para cuestionar su liderazgo y gestión.
¿Se tratará de meras coincidencias o de una estrategia coordinada? La Justicia y la opinión pública tendrán la última palabra. Por ahora, Ferran Torres y Alex Baena se han convertido en los últimos damnificados de una polarización que no da tregua ni siquiera en el deporte.
