En una sesión parlamentaria, la diputada del PP Cayetana Álvarez de Toledo protagonizó una intervención virulenta en respuesta a Enrique Santiago, de Sumar, durante el debate de una proposición de ley para modificar delitos relacionados con la libertad de expresión, injurias a la Corona, ultrajes a símbolos y enaltecimiento del terrorismo.

Santiago defendió la reforma como una medida garantista alineada con estándares europeos y criticó aspectos de la etapa de Mariano Rajoy. Álvarez de Toledo utilizó esa mención para desplazar el debate del terreno jurídico al político, defendiendo la protección de instituciones, símbolos nacionales y víctimas del terrorismo.
La diputada popular acusó al bloque de la izquierda de promover un modelo que, según su visión, discrimina a los no nacionalistas en Cataluña y debilita el marco constitucional. Rechazó recibir lecciones de quienes, a su juicio, han impulsado cesiones al separatismo y cuestionó la coherencia del Gobierno en materia de libertades.
La intervención, que ha circulado ampliamente en redes, transformó una discusión técnica sobre el Código Penal en un choque sobre el modelo de país, la igualdad nacional y la trayectoria del actual Ejecutivo. Santiago buscaba defender la ampliación de derechos; Cayetana respondió con una ofensiva sobre pactos parlamentarios y prioridades políticas.
Este enfrentamiento ilustra la alta polarización en el Congreso y cómo debates legislativos se convierten en plataformas para confrontaciones ideológicas más amplias. La réplica de Cayetana ha sido interpretada por unos como defensa firme de principios constitucionales y por otros como un desplazamiento del foco del debate original.