La presidenta del Partido Socialista, Cristina Narbona, ha comparecido ante la Audiencia Nacional para declarar como testigo en la investigación sobre la presunta trama de “cloacas” del PSOE. El caso, que investiga supuestas maniobras para influir en procedimientos judiciales, estrecha el cerco sobre la dirección del partido. Narbona ha intentado desvincular su rol institucional de las actuaciones concretas.

Durante su declaración, la dirigente ha reconocido mantener contacto con Leire, principal implicada en la investigación. Ha admitido que, ante información sensible, la derivó a Santos Cerdán, secretario de Organización. Según las investigaciones de la UCO, una conversación interceptada el 24 de abril de 2024 revela estos contactos, coincidiendo con la carta de reflexión de Pedro Sánchez.
Narbona ha calificado de “preocupantes” algunas pruebas surgidas en la causa. A su salida de los juzgados, ha asegurado haber dicho la verdad y ha manifestado no tener miedo a posibles imputaciones. Su comparecencia ha puesto el foco en el funcionamiento interno de Ferraz en momentos de crisis.
La oposición ha aprovechado la declaración para exigir responsabilidades a toda la cúpula socialista. Consideran que las conversaciones revelan una red de coordinación para proteger al presidente y su entorno. El PSOE, por su parte, defiende que se trata de actuaciones legítimas de un partido político.

El caso continúa abierto y podría tener repercusiones en la estabilidad del Gobierno. La figura de Cristina Narbona, como presidenta del partido, adquiere ahora un protagonismo incómodo en una investigación que salpica a las más altas instancias del PSOE. La ciudadanía sigue con atención el desarrollo judicial.